Nosotros somos nosotros y nuestras circunstancias

Cosas de las nuevas tecnologías, este post se publicará más o menos cuando empiece la celebración de la boda de Aida y un servidor (eso si wordpress tiene en cuenta las zonas horarias, que me supongo que de que sí). Aida lo ha contado muy bien en su tumbleblog así que no voy a repetir nada más al respecto. Eso sí, para que hubiera fotos en directo habría que contar con algún frikazo en la sala (que lo habrá).

Como decía un sabio “yo soy yo y mis circunstancias” lo cual cuando se trata de dos personas es por supuesto al cuadrado. Así que en este mismo instante no estamos haciendo una super fiesta de corte bíblico o romaní, como cantaba Víctor Jara en Vengan a mi casamiento con cincuenta carneros y doscientos capones, ni hemos agarrado a dos de la calle para que hagan de testigos, será algo intermedio porque la belleza está en el término medio…

La cosa es sencilla y “recogida”, con la familia y los amigos más cercanos y aún así somos 80, porque a fin de cuentas tanto Aida como yo tenemos una GRAN FAMILIA. La de Aida es básicamente de adultos con hijos jóvenes de entre los 5 o 6 años y los 15, mientras que en la mía mis primos están bastante más creciditos (aunque sólo una está casada y el resto aguantan ahí como unos campeones).

Nos hubiera gustado invitar a mucha más gente, a compañeros de universidad y trabajo, a más amigos (incluso a esos que no ves mucho) a los familiares que sin ser hermanos directos de tus padres por afinidad son “más hermanos que primos”, etc. En fin, no voy a justificarme,  “nosotros somos nosotros y nuestras circunstancias” y siendo asertivo uno hace lo que puede de buena fe y si alguien se enfada (que no creo) pues como dice mi abuela: dos faenas tiene.

¿Y cuando termine la comida qué? Pues seguramente a casa a descansar, tal vez el domingo al chalet a disfrutar del último tiro en la piscina y el lunes a currar que hay que sacar al país de la crisis 🙂 Lo de la honeymoon lo tendremos que dejar para más adelante a ver si en invierno las malditas circunstancias nos permiten hacer algo (a ser posible con unas cuantas cuestas y algo de mierda blanca con los palillos), porque lo que es seguro es que no nos va a llegar para ir a Mirihi

En fin, lo importante es que estamos disfrutando de los amigos y la familia, que este día es tan nuestro como vuestro. Mañana administrativamente será cierto lo que es real desde hace ya casi nueve años, y con un poco de suerte, le escaquearemos a hacienda algunos leuros. Que sí, que es una visión un poco instrumentalista del asunto (religiosa no lo iba a ser), pero lo que está claro es que ni Aida ni yo (y de rebote amigos y familiares) vamos a caer esta vez en las garras de el Corte Inglés, que no esta el horno para esos bollos, así que cierro el post con un sketch de Vaya Semanita llamado “Cuatro bodas y un dineral”.

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